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Para su noveno perfume masculino, Givenchy lanza en 2002 Givenchy pour Homme como un "homenaje de la modernidad al clasicismo". Este amaderado fresco se construye sobre la base de un acorde de cabeza fresco (mandarina, pomelo, cilantro, soplo de hediona), de una nota de corazón compuesta de esencia de davana y de vetiver, y de un fondo de cedro y de madera de oliban.
El hombre que gusta del perfume Givenchy tiene un gusto maduro. Aprecia el lujo, pero evita la ostentación. Es un aristócrata natural, cuyo refinamiento moral y físico se define por una gran distancia con respecto a sí mismo. Le gusta seducir, pero cuando se enamora, se compromete.
La cabeza es pura frescura. La mandarina fina y brillante se mezcla con el pomelo astringente y ligeramente amargo, al cilantro intrigante e incisivo, y a la hediona fresca y luminosa. El alma de Givenchy yace en su corazón: la esencia de davana con suave fragancia de fruta y madera, el vetiver seco y terroso. En el fondo, el cedro profundo, rico y masculino, y la madera de oliban, misteriosa, hechizante y carnal, aportan una singular nobleza a este perfume.
- Cabeza: mandarina, pomelo, cilantro, hediona
- Corazón: esencia de davana, vetive
- Fondo: cedro, madera de oliban
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